La ciudad de Caldas de Rainha, cuyo nombre proviene de la reina Dona Leonor, tiene unos 50.000 habitantes. Su fama es debida a la existencia de unas fuentes de aguas termales sulfurosas, cuyos efectos terapéuticos han sido comprobados por varias civilizaciones durante los siglos. En la actualidad, estas instalaciones han sido modernizadas para acoger al turista actual, que descubrirá también un gran patrimonio arquitectónico.